disciplinas deben reconocer de manera explícita que el tema central del manejo
integrado es la conducta humana (Kay y Adler, 1999), así como el seguimiento y
consecución de sus acciones
.
Cuando se habla de manejo forestal, pesquero o minero, en realidad no se trata
de administrar a los árboles,los peces o los minerales, sino de acotar la conducta
de los usuarios. A pesar de contar con leyes, normas, instituciones académicas y
organizaciones de la administración pública en materia ambiental, se siguen
utilizando recursos a altas tasas de explotación y depositando los desechos en el
medio ambiente de manera indiscriminada. Y todo ello,se supone que es debido a
que las personas actúan maximizando su beneficio en el corto plazo, sin
preocuparse por los costos que sus acciones provocan; esto en parte debido a
una mala planificación. Un aspecto en el manejo de los recursos al que se le ha
prestado poca atención es entender por qué las personas toman esos cursos de
acción, con qué base deciden hacerlo, qué intereses, valores y percepciones
determinan sus decisiones y sus conductas.
En este orden de ideas, es conveniente mencionar que Randolph(2004: 3) define
el manejo ambiental como:“…el medio de controlar o guiar las interacciones
humano-ambiente para proteger y mejorar la salud y bienestar humanos y la
calidad ambiental…”, en esta definición se añade un juicio de valor positivo al
concepto:
proteger y mejorar la salud y bienestar humanos y la calidad ambiental.
En este mismo sentido, el autor maneja que la interacción humano-ambiente se
puede presentar en 4 diferentes formas: