Página 25 - 1. VIDA SIMBOLICA

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sí por un aparencial aumento salarial; pero sí esa fuera la Eudaimonía los
aumentos salariales serían el motor de la productividad y esto es sólo temporal, sí
acaso.
En segundo lugar, es que la Eudaimonía viene del interior, no es algo que se
otorgue al ser humano o se obtenga sin esfuerzo, tal y como, por ejemplo, el
capitalismo ha previsto y que ha definido como “trascendente”, a partir de la
religión y la promesa de un mundo futuro celestial o como “hedonista” en tanto la
posesión material, la riqueza, el desarrollo del mercado, desde estas dos
perspectivas ha estado situado el cúmulo de teorías motivacionales. Sí bien, dice
Aristóteles, tiene como condición la suficiencia material (tal y como lo señala Marx,
primero comemos y después pensamos), ésta no debe ser entendida como
exceso. Dado que no depende de externalidades y en línea con esto encontramos
que Descartes expone que tal emoción “no depende de los objetos diferentes
entre sí; sino de los modos diferentes en que se presentan en que dañen o
ayuden” (Descartes, 2005).
Por último, un tercer punto tiene que ver con la
contemplación
que no es otra cosa
que la consideración o atención que se guarda a alguien y que tiene una estrecha
relación con lo que hemos definido como emulación, puesto que, si la Eudaimonia
es una actividad, un ejercicio, no es un estado de ánimo, es requerido que la
consideración sea puesta como un acto y no sólo en potencia, de tanto debe ser
abiertamente manifestada y la
atención
pasa a ser
imitación
de aquellas acciones
ajenas que se consideran son causa de felicidad.