conocemos
lo que implicaría que la realidad hasta ahora conocida es apenas
una cuarta parte.
Aristóteles, como pilar del conocimiento de Occidente, también había podido llegar
a resultados acercados a la propuesta filosófica hindú, la felicidad como fin último
y además como motor primario, es decir causa de todo movimiento. Sí
comprendemos que para Aristóteles el motor primario es lo divino y que la
felicidad es vivir conforme a la recta razón, para ello es necesario virtud, ésta
puede ser de dos tipos: monal y entendimiento, ésta última es la de mayor
felicidad, es la referente a la contemplación y parte precisamente de lo divino y
que además es algo de lo que estamos conformados, es decir, proviene del
interior, tal y como sugieren los hindúes, pero el filósofo griego le llamo
Eudaimonia
. No es algo que se tenga o se pueda poseer, sino que es algo que se
hace, puesto que es un “ejercicio del alma” (Aristóteles, 1990).
Ahora bien, de aquí podemos desprender tres puntos esenciales para nuestro
trabajo, el primero, es que la mayor felicidad implica entendimiento y con ello es
requerido voluntad, esfuerzo, consciencia, es decir, si este cuerpo causal logra
excitar a los espíritus vitales, la mente se encuentra en mayor disposición de
aprehender la realidad, de ser partícipe de manera activa de ella y por tanto
reconocer de manera consciente aquello que alma está rechazando por medio de
la tristeza o el odio por ser algo que daña al cuerpo y correspondientemente lo
contrario. Por eso un hombre de la estatura intelectual de Schmid (“
tardo como
buey
”, dice Taylor) encuentra en su ignorancia el conformismo de entregar más de
4
4 dimensiones si consideramos la propuesta de Einstein de considerar tiempo-
espacio.