las Instituciones de Educación Superior (IES). Para ello, es preciso diseñar e
implementar, con la participación de los diferentes actores de la comunidad
universitaria, una política de internacionalización explícita, centrada en el interés
institucional, implementada por medio de estructuras -organizacional y
programática- adecuadas y profesionales para asegurar su institucionalización y
sustentabilidad (Gacel-Ávila, 2012).
Para Knight (1999) la internacionalización es una de las maneras en que un
país responde a las repercusiones de la globalización, no obstante que respeta la
idiosincrasia de la nación. Entendiendo por dimensión internacional, una
perspectiva, actividad o programa que integra una visión internacional, intercultural
y global de las funciones de una universidad. Por lo tanto internacionalizar en
educación lejos de poner en riesgo las identidades y culturas nacionales es
reforzar la propia. Es precisamente el respeto a las culturas nacionales e
internacionales que forman parte de una educación humanista para dar pauta a la
solidaridad y paz que debe prevalecer entre las naciones. Reduciendo y/o
contrarrestando de esta manera los efectos negativos que la globalización, los
avances científicos y tecnológicos, así como las tecnologías de la información y la
comunicación pudieran incidir en la identidad nacional.
La finalidad de las estrategias para promover la internacionalización incluye
desarrollar en los estudiantes competencias interculturales además de aquéllas
que se requieren para vivir y trabajar en un contexto configurado por la sociedad
del conocimiento. Hablamos entonces de una
internacionalización comprehensiva