Uno de los pioneros que han marcado nuestro entendimiento del complejo
fenómeno del lenguaje humano es Ferdinand de SAUSSURE, quien llegó después
de los estudios históricos del fenómeno del lenguaje, con un estudio comparativo
de las diferentes lenguas que descubre al sánscrito como origen de distintos
idiomas que han evolucionado en el tiempo y aparecido en distintas épocas.
SAUSSURE, en su búsqueda de un fenómeno de conjunto, define el lenguaje
como un “sistema de signos distintos correspondientes a ideas distintas”
(1973:26), reconociéndolo como una facultad común a todos los hombres. De ahí
que la relación establecida en el lenguaje de significado y significante sea
arbitraria, pues resulta ser una convención social compartida, desde luego, por
distintos grupos sociales que han de usar la lengua que diseñen. En su aporte
está el reconocimiento de ciertas características propias del lenguaje, como lo
lineal, que indica que, en tanto los significantes se colocan yuxtapuestos, la
articulación independiente de estos significantes toma tiempo, más articularlos
todos en la conjunción de las palabras. Otra característica es que el lenguaje es
discreto, es decir, que dependiendo del significante usado, en relación a los otros
significantes, el sentido de lo dicho varía.
Otro precursor en los estudios sobre el lenguaje es Noam CHOMSKY
(1970), quien se interesó en ver cómo los niños producen oraciones correctas a
temprana edad, sin haber ido a la escuela y, por tanto, sin tener conocimientos de
gramática. CHOMSKY descubrió que todos los seres humanos tienen una
capacidad innata de formular oraciones creativas, que se caracterizan por ser
inéditas, es decir, se producen en el momento; no se habían producido antes y no