Página 203 - EDUCACIÓN Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL

Versión de HTML Básico

probable que se piense que el letrero está dirigido al árbitro del partido, con quien
es frecuente el “desagusto” de los seguidores del deporte. Cualquiera que sea la
interpretación que se haga, estará supeditada tanto a la habilidad que se tenga de
leer como de interpretar, asunto en el que intervienen tanto los conocimientos del
entorno como el recuerdo colectivo.
“El acto de leer, así, lleva a un encuentro de intersubjetividades y memorias
varias que se interpenetran y dan como resultado la interpretación” (YUNES,
2008:51). La memoria y el discernimiento, pues, son condicio sine qua non ocurre
el entendimiento del lenguaje, asunto que se ha venido estudiando desde hace
décadas bajo la mirada del alfabetismo, aunque para nuestro propósito es más
propio hablar de literacidad que en español corresponde al término en inglés
literacy y abarca cualquier uso de la lengua escrita. Sobre esto hablaremos más
adelante.
Sobre competencias
Lejos (aunque tal vez no demasiado) de estar haciendo una referencia al
concepto de moda por el cual se pretende formar a los estudiantes integrando el
conocimiento con la acción (ARGUDIN, 2008; BLAS, 2007; VILLA, 2008), al hablar
de “competencias”, en un contexto lingüístico, nos estamos refiriendo a algo más
que la capacidad de representación del lenguaje mediante la palabra escrita; nos
estamos refiriendo al concepto Literacidad, el cual recibe otros tratamientos para
referirse a él como: alfabetización, cultura escrita, literacia, escrituralidad, literidad,
etc. Por ello, al abordar este tema se usarán conceptos diferentes, a según el
autor de quien se trate, pero no debe perderse de vista que el concepto al que