discursos, hasta la configuración de interacciones en contexto o los valores
sociales y las representaciones derivadas de ellos” (CASSANY, 2006b:100). Sobre
este constructo, Paula CARLINO nos explica:
Señala el conjunto de nociones y estrategias necesarias para participar en
la cultura discursiva de las disciplinas así́
como en las actividades de producción y
análisis de textos requeridas para aprender en la universidad. Apunta, de esta
manera, a las prácticas de lenguaje y pensamiento propias del ámbito académico
superior. Designa también el proceso por el cual se llega a pertenecer a una
comunidad científica y/o profesional, precisamente en virtud de haberse apropiado
de sus formas de razonamiento instituidas a través de ciertas convenciones del
discurso (2005).
Como se observa, más allá de sólo comprender la representación hablada
y/o escrita de un lenguaje, alfabetización contempla tanto la necesidad de una
serie de competencias en comunicación lingüística –ahora sí, integrando el
conocimiento con la acción– en el ámbito escolar, como la forma en que estas
competencias servirán para ingresar a determinada comunidad. En palabras de
Judith KALMAN, es el “desarrollo del conocimiento y uso de la lengua escrita en el
mundo social y en actividades culturalmente validadas” (2004:20). La complejidad
radica, a nuestro entender, en la capacidad de comprender los elementos de una
forma ideográfica en lugar de memorizarlos como un sistema alfabético de
códigos, de tal suerte que, además de ser capaces de interiorizar e interpretar el
lenguaje con fluidez y acierto, a través de éste se logre la interacción social
requerida para construir conocimiento y aplicarlo.