misma forma que en la escuela estas prácticas ocurren en el hogar, en el trabajo,
en los clubes y afiliaciones de distintos tipos a los que pertenecemos y en los que
participamos.
El meollo del asunto
El término literacidad “equivale al término inglés literacy (sinónimo de
cultura escrita) e implica todo un conjunto de formas de pensamiento, de prácticas
sociales, de habilidades necesarias para utilizar la escritura o los derivados”
(CASTELLANOS, 2008:214) del uso de ésta. “Hay una visión que entiende la
literacidad como una ‘práctica social’, desarrollada en congruencia con las
propuestas de los Nuevos Estudios de la Literacidad” (CASSANY, 2006a;
POVEDA, 2010) que adoptan una postura sociocultural, por lo que “la literacidad
transita desde una noción simple a una cuestión compleja que requiere del
desarrollo de destrezas” (LÓPEZ et. al., 2011:167) en cualquier dispositivo letrado,
afectando de esta forma el modo y éxito para insertarnos y desarrollarnos en
distintos contextos sociales. En el ámbito actual, donde el arribo de las nuevas
tecnologías modifica la manera de realizar nuestras actividades cotidianas no es
distinto, salvo por la necesidad de cambio a la concepción de las prácticas
letradas. “Las nuevas prácticas de comunicación mediadas por ordenador y sus
distintos soportes generan nuevos procesos cognitivos en la lectura y escritura de
textos” (SAMPAIO, 2012:107), generando competencias socio–discursivas por
doquier.