gran variedad de magnitudes del clima organizacional como el liderazgo, la
comunicación, la interacción, la influencia en la toma de decisiones, el
establecimiento de objetivos y control.
Neeraj (2013), en su artículo aborda lo que se requiere para tener un buen clima
dentro de la organización y resalta la necesidad de tener fe en los empleados,
como un fundamento esencial para promover su desarrollo constante,
mencionado, que los gerentes y supervisores
tienen que ayudarlos a que
desarrollen las competencias que les son necesarias y que deberán tener la
apertura de compartir sus conocimientos y experiencias. Menciona además, la
importancia de la retroalimentación que se brinde a los empleados, la participación
en la toma de decisiones, la apertura a tomar riesgos, un proceso de
comunicación claro, un trato equitativo, fomento al trabajo en equipo y una gestión
de apoyo.
En referencia a la descripción del clima organizacional, Novac y Bratanov (2014),
asumen que tiene que tener en cuenta el grado de concentración en algunos
elementos como: la ética, el grado de flexibilidad, el reconocimiento, la motivación,
la comunicación, la información, la atención a los empleados y la calidad de las
relaciones, el grado de participación y la delegación, las condiciones de trabajo,
normas y reglamentos internos y en definitiva, la gestión y el liderazgo. Tal vez,
por estas circunstancias, en algunas investigaciones se encuentra un paralelismo