que considerar que se desarrolló en ámbitos económicos y sociales relativamente
estables, menos dinámicos, que permitían límites organizacionales y del trabajo
más definidos.
Probablemente, la interpretación excluyente del control deba su existencia a que la
investigación del control organizacional se enfocó en formas particulares de éste,
ignorando a las demás, en consecuencia, no existía una visión multidimensional
del fenómeno.
Visión incluyente del control en las organizaciones
A finales del siglo XX el enfoque interpretativo excluyente comenzó a ser
cuestionado, Littler y Salaman (1982), critican:
Están más interesados en aislar las formas de control en términos de tipos empíricos de
larga escala más que en observar las variadas dimensiones y mecanismos de control. El
resultado es que las clasificaciones propuestas no contienen variaciones a lo largo de una
misma dimensión; más bien observan la variación en diferentes dimensiones. Las
clasificaciones están construidas a partir de variaciones históricas o empíricas limitadas y
no a partir de un análisis de los requerimientos de control del trabajo… cualquier
clasificación de las formas de control debiera idealmente comenzar con alguna
consideración de estos requerimientos, y de cómo se logran; y si alguna vez esto se
hiciera, sería posible identificar la variedad de las dimensiones y de los mecanismos de
control. De esta forma, existe un peligro con las clasificaciones descriptivas ya que no son
capaces de concebir la variedad de aspectos del control organizacional; éstas se centran
en los aspectos formales y oficiales del control e ignoran los aspectos informales del
mismo; comparan formas de control que son incompletas y, por lo tanto, incomparables …
se ignora el hecho central de que todas las estrategias de control, son estrategias que en
su desarrollo involucran combinaciones de prácticas administrativas y contradictorias
permanentes (p. 264), referido por Ibarra Colado (1991, p. p. 104-105).