herramienta, por lo que la intervención se lleva a cabo a través de sesiones de
análisis y discusión. El ciclo ha de orientarse hacia la resolución de situaciones
estratégicas y en pro de la resolución de tensiones evolutivas que la propia
organización identifica con el apoyo de un investigador (Engeström, 2006).
Una transformación expansiva tiene lugar por medio de un proceso de
movilización de prácticas sedimentadas. Tales acciones implican para los
participantes replantear la relación entre los elementos del sistema y el
objeto/resultado de la práctica. Un cambio cualitativo sucede cuando el objeto y
motivo de la actividad alcanzan unaconceptualización significativamente diferente,
configurando una perspectiva renovada en comparación al estado anterior de la
actividad.
Tal dinámica no supone acciones desvinculadas, individuales o
espontáneas, sino progresivas, intencionadas, socializadas y producidas con la
contribución de los participantes, investigador incluido. El papel de éste confronta
nociones como imparcialidad o neutralidad, redefiniendo la función del
investigador en condiciones de contribución activa al proceso (Sannino, 2011).
Los teóricos de la actividad distinguen la investigación como instrumento de
mediación para impulsar experiencias en las cuales los actores gestionan los
cambios de la organización de la que son parte. Una investigación–intervención
basada en la Teoría de la Actividad, como señalan Zucchermaglio y Alby, se
plantea en los siguientes términos:
Se habla de transformaciones negociadas con los actores organizativos, de diseño
participativo de la innovación, de construcción de nuevos espacios discursivos y
dialógicos, de negociación entre repertorios más bien que de consultores o
investigadores que desde el exterior explican, de acuerdo a un modelo etnocéntrico
cómo se debe hacer para lograr objetivos predefinidos (2006: 20).