de las prácticas que la harían posible, este enfoque la concibe como resultado de
acciones sistemáticas, sostenidas por actos discursivos que estructuran nuevos
conceptos cuya compartición es progresiva.
Tal postura impele enfocar el funcionamiento grupal (e.g. toma de
decisiones, resolución de problemas, instauración de acuerdos, productividad,
etc.) como fenómeno mediado por prácticas discursivas. Tales hacen posible tanto
la disposición, mantenimiento y modificación de repertorios como la renovación de
significados y perspectivas. Las competencias profesionales, al centro del ciclo
expansivo, son planteadas en términos de construcción dialógica y colaborativa de
tareas. Este planteamiento remite a una visión narrativa del cambio, visto como
respuesta a la construcción de conceptos que apelan al reordenamiento dialógico
como punto estratégico para extender el horizonte de acción profesional.
Son cinco los elementos sustantivos relacionados con tal postura en torno
al cambio organizacional:
•
El patrimonio de competencias profesionales que respalda el proceso de
cambio es de naturaleza dialógica y distribuida.
•
El conocimiento en la organización se construye, circula y mantiene
discursivamente.
•
La visión y comprensión de la realidad organizativa se circunscribe a las
prácticas discursivas como vehículos de integración social y comunitaria.
Las prácticas discursivas, concebidas como acciones (Gergen y
Thatchenkery, 2006), devienen recursos para la intervención y datos para el
investigador. Ello implica un programa metodológico interpretativo cuya base es,
precisamente, la observación, descripción y análisis de aquello que los miembros