individual. La organización es llamada, en diversos modos, a movilizar “lo que se
sabe” o “no se sabe hacer” profesionalmente. Ello interpela el desplazamiento de
competencias laborales y por lo tanto al desarrollo del sistema de actividad.
Un sistema en transformación involucra una perspectiva transversal de
trabajo grupal, alude a capacidades profesionales que harían posible diversos
proyectos institucionales. La Teoría de la Actividad es una herramienta
provechosa para desentrañar las acciones que potencian, obstaculizan o
ralentizan tal proceso.
Las rupturas, perturbaciones y contradicciones de la actividad educativa,
derivadas de la reforma, son un punto desde el cual reorientar habilidades
profesionales y encauzar proyectos desde/para la organización. Cobra relevancia
el papel del aprendizaje vinculado al contexto, la formación situada de
competencias, la articulación de saberes profesionales desde el lugar de trabajo,
paralelos al incremento de la
expertise
educativa, factores inmersos en un proceso
de transformación efectivo (Zucchermaglio, 1996).
La implementación de una reforma, en tanto exacerbación de tensiones
sistémicas, comporta una dinámica de aprendizaje organizativo pues deviene en
regla y umbral emergente de procedimientos a ser traducidos y operativizados en
la práctica. Abre un desafío respecto a la institucionalización del saber,
consolidación y cambio local. La inserción de un marco de actuación renovado
interpela al aprendizaje en la organización como fenómeno de movilización
progresivo, de negociación y apropiación paulatina, en contraposición a las
metodologías canónicas de gestión y ordenamiento escolar.