El emprendimiento, de acuerdo con Rodríguez (2009), no puede concebirse
desde una sola perspectiva; no exclusivamente desde el concepto de oportunidad,
ni desde los rasgos del individuo, ni desde sus capacidades para lograr la
efectividad. Se concibe desde la integración de las características mencionadas, y
se da apertura a la identificación de una nueva área praxeológica, epistemológica,
axiológica y ontológica, desde la perspectiva antropológica, lingüística, biológica, y
por qué no psicoanalítica, que estudia este tipo de relaciones y características y,
por ende, su complejidad
Al referirnos a emprendimiento empresarial, consideramos la iniciativa de un
individuo para desarrollar un proyecto de negocios o una idea particular que
genere ingresos así como la iniciativa del propio fundador o de terceros dentro de
la empresa para generar nuevas formas de hacer algo; su análisis se asoma a la
propuesta de Rodríguez, apegándonos a lo establecido por Jeffry A. Timmons
(1999) cuando señala que emprender significa tomar acciones humanas creativas,
para construir algo de valor a partir de prácticamente nada, es la búsqueda
insistente de la oportunidad, independientemente de los recursos disponibles o de
la carencia de éstos. Su clásico modelo de percepción de la oportunidad, idea,
elaboración del concepto de negocio, investigación de mercado, y desarrollo del
negocio o comercialización, es una de las propuestas cuestionadas en las
conclusiones del estudio.