Es importante recalcar el señalamiento deBertels (2010) acerca dela adopción de
una cultura de este tipo porque garantizaría la permanencia de la organización a
largo plazo, pues las redes que se construyen con otras organizaciones, con la
sociedad civil y con los gobiernosparaalcanzar la sustentabilidad, le permiten estar
conectados sanamente a la economía y a los sistemas ambientales que le sirven
de base para su existencia.
Este cambio hacia la sustentabilidad es resultado de diferentes fuerzas, tanto
económicas como culturales. Sin embargo, se puede entender con mayor claridad
con la explicación de Ray& Anderson, (2000, citados por Tibbs,2011) referida a
encuestas realizadas en Estados Unidosen los años 2000 y 2008, y en países de
la OCDE,que muestran el crecimiento de lo que llaman “creativos culturales”, que
son grupos de individuos que comparten una serie de valores, entre ellos: una
preocupación por los temas ambientales y por la salvación del planeta, la igualdad
de géneros, los derechos civiles, el crecimiento personal, la autenticidady/o
congruencia con el hablar y actuar, además de un sentimiento de indignación por
el desprecio de las grandes corporaciones haciaestos temas.
Estos “creativos culturales”, continúan Ray& Anderson (2000, citados porTibbs,
2011), obtienen información de las más diversas fuentes y se preocupan del futuro
del planeta, por lo que exigen a las organizaciones mayor responsabilidad con el
medio ambiente; sugieren la idea de la existencia de una realidad más allá de la
puramente física, de la tierra como un ente vivo y de la humanidad ligada a ella
como una sola. Además, son consumidores de productos “amigables” con el
ambiente y usuarios moderados de la tecnología.