donde,al adquirir consciencia de los sentimientos y actitudes de los demás,se
abriríanlas posibilidades de implementar cambios y metas comunes.
Para aglutinar al grupo es necesario desarrollar una visión clara que integre a
todos los seguidores y los comprometa a brindar lo mejor de sí mismos para
alcanzarla. Esta visión del futuro, bien expresada, ofrece una plataforma para
entender a la organización. También debe atraer emocionalmente de modo que
los demás deseen compartir el futuro que la visión organizacional ofrece.
Hatch, Kostera&Koźmiński (2005) por su parte afirman que en la actualidad el
liderazgo avanza hacia una concepción más “artística” y con una “espiritualidad”
intrínseca dentro de un concepto más amplio que denominan “estética
administrativa”. Su trabajo basado en un conjunto de entrevistas a directores de
empresas en un periodo de nueve años de los que se desprenden una serie de
conclusiones que le dan una nueva identidad o más bien tres “caras” diferentes a
los líderes: sacerdote, artista y administrador. Hablan del balance que debe existir
entre estas diferentes caras del líder ya que si bien una inspira fe y otra creatividad
es necesario combinarlo con una buena disciplina para obtener resultados
prácticos.
Hay que tomar en cuenta que la transmisión de esa visión a futuro como parte de
la cultura implica un proceso de aprendizaje básicamente individual, ya que las
experiencias son únicas debido a los procesos cognitivos que difieren en cada
persona, contrario a la creencia común(aunque hoy en día cada vez menos
aceptada) de que estos procesos son comunes y por lo tanto se puede encuadrar
a las personas en modelos de aprendizaje compartidos (Cubero 2005).