transcultural; clima; y avances teóricos (Taylor en Putnam, 2006). Dato al que
podríamos agregar en un contexto actual, la comunicación organizacional y los
entornos digitales, identidades fragmentadas, resistencias e indeterminación,
hiperrealidad, entre otros (Deetz en Jablin, 2001).
Cabe señalar que hacia las últimas décadas del siglo pasado e inicios del
presente, se da una cierta apertura en los temas de estudio de la comunicación
organizacional, esto se debe en gran medida al desarrollo de las perspectivas
teóricas metodológicas de las ciencias sociales y humanidades; principalmente a
lo que se ha denominado giro lingüístico
(
un movimiento que permeó a toda la
ciencia social y que planteo la idea de que el lenguaje es el eje constitutivo de la
realidad, por consecuencia el discurso adquiere un valor indiscutible, pues
posibilita la dilucidación de dicha construcción), como lo ha expresado
Czarniawska (1999).
Esa alternativa al predominio intelectual funcionalista, se observa de manera muy
clara a partir de la década de los ochenta del siglo pasado, cuando se produjeron
algunos cambios en los ámbitos académicos con relación a la comunicación
organizacional tanto en Estados Unidos como en Inglaterra. Linda Putnam (2002)
señala que se desafió la ausencia de marcos teóricos y por consiguiente se
cuestionó la naturaleza de la realidad organizacional presentada en la
investigación tradicional, se criticó el abordaje de la comunicación organizacional
como variable y como transmisión lineal de información, se abrió el estudio al
sentido y la actividad simbólica que constituye a las organizaciones, se