desarrollo de capacidades y valores.” (Cerrillo, 2005; P.3) Es aquí en donde el
docente adquiere un papel fundamental como guía.
De esta forma, como afirman Cerrillo; Ma.y Izuzquiza, D. (2005) no se trata de
definir entre buenos investigadores o buenos profesores; sino más bien de
profesores ilusionados con la tarea educativa, impulsores de equipos, mediadores
del saber y también de la vida; así como también visualizarse como agentes de
desarrollo y de cambio social, críticos que enseñen a pensar también sobre lo que
se piensa y cómo y por qué se piensa, transmisores de cultura.
Asimismo, a decir de Aguiar & Villegas (2014) refiriéndose al desempeño docente
bajo los nuevos contextos sociales, establecen que hoy más que nunca se vuelve
más importante el rol de mediador de aprendizajes colectivos y de formador de
valores, donde la ética de la solidaridad y la justicia social cada vez es más
necesarias; aunado al hecho de que bajo los nuevos modelos de enseñanza-
aprendizaje en donde el que aprende asume un rol cada vez más significativo, la
formación de un joven con mayor poder para tomar sus propias decisiones, de
asumir responsabilidades y aprestarse al trabajo colaborativo se presentan como
parte de lo que se espera que el docente universitario sea capaz de promover y
desarrollar.
De esta forma, un proceso que resulta fundamental comprender es, precisamente
el cómo se da esta construcción de valores en este proceso mediado entre el
docente y el alumno, esto en primer término.