Es aquí donde entra la necesidad de analizar las demás dimensiones del ser
humano y de entenderlo no solo como un ser racional, viéndolo también como: El
ser humano un ser a la vez genérico y singular, activo y reflexivo, un ser de
palabra, un ser de deseo y pulsión, un ser simbólico, un espacio temporal, objeto y
sujeto de ciencia. (Chanlat, 1994) Observar estas otras dimensiones del ser, nos
permitirán construir un estudio más completo, acercando aquellos factores que se
han dejado de considerar por las circunstancias.
Aquí lo que se busca es un doble desplazamiento del objeto de estudio: por una
parte, en lugar de centrarnos sobre todo en cómo hacer para que la gente esté
más satisfecha y sea más rendidora, como puede hacerlo la corriente ortodoxa,
centraremos nuestra atención en el hecho humano de las organizaciones, a partir
de los conocimientos desarrollados por todas las disciplinas que se interesan en el
tema. Por otra parte, en lugar de considerar a la organización como un conjunto
cerrado y autosuficiente, buscaremos valorizar esa relación con el medio ambiente
que recorren. (Chanlat, 1994)
En primera instancia el fenómeno del
mobbing
tiene la necesidad de ser analizado
por la antropología de las organizaciones, dado que es un fenómeno se
contrapone a las finalidades de este paradigma; el
mobbing
, como se mencionó
anteriormente dentro de este trabajo, se genera como respuesta a los cambios
vertiginosos de los nuevos modelos organizacionales que crean una competencia
excesiva. En este mismo sentido, la antropología de las organizaciones surge de
la idea de visualizar al ser humano no solo como un ente económico, que compite,
sino como un ser que va más allá de lo racional.