Página 280 - VIDA SIMBOLICA

Versión de HTML Básico

actos desviados, que los hacen ver como inocentes palomitas que ocultan
depredadores voraces, un ejemplo clásico lo constituye la serie de conductas de
un empleado que considera que su líder no percibe ni premia de manera justa su
desempeño como sí lo hace con el de otros, por lo que se vale del chantaje para
recuperar lo que piensa le quitan, o hasta se lo roba a otro empleado que, por el
contrario, cree que lo sobrevaloran demasiado, tanto como a aquél lo subestiman.
Todo esto conduce en la práctica, a perpetrar decisiones para aminorar la
contradicción que él percibe aunque otros no, quizá, porque a otros sí les dan lo
que a él le quitan, si él lo merece, por lo menos tanto, como los otros.
De este modo, lo que parece una conducta de violencia disfrazada, podría
ser tan sólo una situación digna de ser sancionada, un tímido disfraz para hallar
nimias intenciones y argumentos que justifiquen des-hacerse de los mejores,
cuando en comparación injusta con el resto, los desnudan como mediocres, sin
señalar que a veces, la mediocridad es la máscara perfecta del mejor, que quiere
sobrevivir y dejar de sufrir el acoso moral y psicológico, y así, se siguen creando
falsas excusas que nos cuentan una historia donde un talentoso menos, es una
oportunidad de un ascenso o vacante más, lo que a su vez se legitima con
cuentos y más cuentos, siendo los más elaborados y complejos, las metáforas del
mundo laboral, donde el empleado de excelencia, se torna víctima, porque en el
fondo es un farsante, un engreído sin talento e incondicional, que no debiera tener
otra suerte que el despido, donde los villanos se vuelven paladines, estos casos
de legalizar la ilegalidad y de permitir lo prohibido, como acudir a la violencia para
acabar con la violencia, eso explica al mobbing como un agujero que se hace para