tapar otro agujero, un conflicto re-dirigido para resolver otro que nos resulta sin
sentido, disonante, pero este juego macabro se perpetúa y vuelve irreversible e
imbatible cuando, como soporte del conflicto re-dirigido, se instala una estructura
metafórica donde el mundo es invertido, los buenos son malos, y las presas o los
débiles se vuelven depredadores de los fuertes por obra de los escenarios de
conspiración.
El chivo expiatorio, ¿metáfora del mobbing por antonomasia?
Las metáforas de la violencia se disfrazan del arquetipo clásico del chivo
expiatori
toda vez que como metáfora sacrificial básica, es mejor que uno
muera y no todos, y sobre todo, que uno muera para reivindicación de los otros, y
qué mejor, que se le atribuya culpa de todo conflicto en la organización como si su
desaparición simbólica, en la figura del despedido o el orillado a renunciar,
brindara el derramamiento de sangre necesario para restaurar el orden perdido,
quién sabe cómo, pero en la práctica, este ritual sólo ejercita nuestra
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Si bien éste constituye una categoría emblemática de la mímesis, entiéndase la Teoría girardiana
del deseo mimético, de ese tipo especial de imitación en cuanto a las dimensiones del deseo y de
la apropiación, desde esta perspectiva, el deseo elige sus objetos gracias a la mediación de un
modelo, produciéndose así la imitación. Ahora bien, el modelo puede convertirse en obstáculo
para la consecución del mismo objeto, para su apropiación, de tal manera que se llega a producir
la rivalidad mimética en la que los contendientes pasan a olvidar el objeto y se entregan a la
violencia desatada por posesión de lo que otro desea, triada macabra fundamentada en los el
estudio acucioso de los mitos culturales antiguos por parte de Girard, lo que encarna en el chivo
expiatorio como su mecanismo mimético básico, que en los mitos originales, empero, queda
disimulado u oculto porque las víctimas expiatorias como su culpa quedan expuestas
indubitablemente, no así en las crisis contemporáneas donde se cuestiona la inocencia de los
culpado, de ello, el deseo mimético hace las veces de una estrategia o modelo de análisis filosófico
para retratar culturalmente lo violento, considérese que aquí, el propio mecanismo girardiano del
chivo expiatorio se deconstruye y replantea metafóricamente para evitar reduccionismos y casos
refractarios dentro de lo violento fenoménico al mencionado paradigma.