Página 287 - VIDA SIMBOLICA

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riesgo la suerte de los más, donde lo externo, y lo impropio se torna atractor
natural de ira colectiva, esto abarca tanto al viejo como al débil, y
paradójicamente pasa lo mismo con el poderoso titán como con el sabio maestro.
Las multitudes a decir de Girard se revelan hasta contra aquéllos que en
otro momento las dominaban, pensando que a veces con su propio
consentimiento, como una revuelta de oprimidos, que oprimen sólo por su número
devastador (pp. 27 y 28).
Sin duda ese criterio preferencial de lo anormal, lo que se aparta de la
norma, es fundamental en la selección de los perseguidos, pero quién instaura tal
norma, los vencidos o vencedores, los líderes o los subordinados, los jefes o sus
lacayos, misma que preexiste en cierto modo a los mismos, en tanto un orden
social hegemónico impuesto o vigente que coloca a unos en un rol y a otros en el
opuesto, los que se salen del canon, de los márgenes, se marginan, y tarde o
temprano viven más allá de los márgenes, o siempre lo hicieron o se les desterró
para que lo hicieran, trátese desde el insurrecto hasta el anacoreta e incluso el
extranjero, marginado sin saberlo por una cuestión numérica, de quienes son más,
o bien de si está con los suyos o entre extraños.
Si bien los papeles se invierten cuando se es el natural y los otros son los
bárbaros o los de afuera, en ese sentido existe marginalidad alternada de los de
dentro como de los de fuera, que intercambian papeles dialécticamente, sin
embargo, en un periodo de convulsión o crisis, los que acatan la norma, los
supuestamente normales, los de dentro, los que son según cierto prototipo,