Página 289 - VIDA SIMBOLICA

Versión de HTML Básico

Siendo así, los caracteres de las víctimas se mantienen diferenciales, pero
claro está se puede diferir de más de una manera, al ser otro, al no ser como los
demás, y ello implica identidad, pero paralelamente, si por un lado cada cual
busca sentirse más él y menos los otros, el peligro cierne cuando se quiere
percibir no sólo como diferente, sino cuando se piensa como el más diferente de
todos, lo que radicaliza la diferencia, desde el no somos iguales pero nos
parecemos hasta somos mutuamente excluyentes, sin coincidencia alguna, ya sea
el individuo deforme de manera monstruosa o el héroe incomparable con ningún
otro.
Ello hace cundir el desorden y atrae las persecuciones, los tan diferentes se
ponen así al margen del sistema porque despiertan terror y amenazan con la
visión del orden perdido y roto, de la inestabilidad que deviene caos según Girard
(p. 32).
Jamás se reprocha a los menos o minorías por su diferencia constitutiva o
propia pero sí cuando no difieren como es debido diría Girard, y que no difieran en
nada, se persigue al que deja de ser lo que es, cuando es un impostor, pero ello
implica la imposibilidad manifiesta de dejar de ser según el estereotipo que los
demás tienen de nosotros a costa de desatar su ira.
Se respeta la marginalidad cuando se es habitante de ella, pero el querer
abolirla, hacer del dentro fuera y viceversa, borrar diferencias, acentúa la ira y la
amplifica, lo que condensa Girard en la expresión “nunca es la diferencia lo que