Otras maneras de ver el mundo, re-escribiendo metafóricamente nuestras
vidas
Las metáforas del mobbing, constituyen una manera virtuosa de des-
enmascarar también al acosador, con la triste escena de descubrirnos víctimas,
rompiendo el proceso psicológico vivido en la inconciencia de qué tan
incompetentes nos hacen sentir, pero lo grave es, qué tan incompetentes nos
hacen creer que somos, y vaya que de creerlo, somos los primeros en
adjudicarnos la culpa de todo, justificando con ello maltratos y vejaciones por lo
mismo, poder encarar estas situaciones de brutal violencia simbólica por caminos
oblicuos, pero no esquivos, como lo metafórico, permite soportar su
monstruosidad, que de verla directamente nos destruiría, en razón de que se nos
ha ido conformando vulnerables a través de los espacios laborales, donde se nos
va haciendo, poco a poco, que nos adaptemos a la des-adaptación, a creer que
todo nos rebasa y que nuestros intentos continuados, sólo chocan con fracasos
repetidos, donde se nos hace ver frágiles, por insólito que parezca, hasta el
empleado sobresaliente, de resistencia granítica, envuelto por el engaño de la
fragilidad reforzada, en el
no eres tan bueno como crees
, y rematada, en
te
engañas al pensar que no eres tan malo porque otros son igual de malos que tú
,
reduce a la condición de la roca de cristal que se rompe, al aceptarse que se está
inducido por el engaño de la victimización, cuyo proceso dibujan de manera cuasi-
canónica Oñate y Piñuel (2006), se cae así, en la propia causa de su
aniquilamiento, el aceptar ser aniquilado, como única posibilidad de ser aniquilado,
que otro te aniquile, que en vista de su verdadera naturaleza férrea, por ser de los