Página 51 - VIDA SIMBOLICA

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2. A través de la cooperación y compromiso en los que sus objetivos
individuales se transforman en los organizacionales (mecanismo de clan),
o finalmente
3. La combinación de ambos (contribución + compromiso) (mecanismo
burocrático).
La dominación en México, para D’Iribarne (2001) se maneja desde dos formas
extremas sin la presencia de alguna variante intermedia, donde, por un lado, las
figuras de autoridad se encuentran situadas en un status quo de superioridad
convirtiéndolos en individuos inalcanzables (casi dioses o “intocables”) para con
los subordinados sin la medición de la formalidad y el temor como mecanismo de
control y por el otro lado en sentido inverso, en el que el “jefe” es considerado
como “otro igual”, como amigo, al que se le tutea y con el que se percibe un
ambiente de “completa libertad”. Las relaciones que se presentan en las
organizaciones mexicanas, según D’Iribarne, se encuentra caracterizadas por una
cooperación muy débil que se encuentra opuesta a un todo integrado y compacto,
donde la individualidad, la toma de decisiones y competencia se encuentran
diluidos en la comunidad a la que pertenecen la cual traspasa las fronteras
organizacionales abarcando no solo a las familias de los individuos que la integran
sino también a la comunidad e incluso el país entero, en un control sutil y perverso
a través del uso de un reforzamiento retórico de valor al uso de instrumentos
culturales de dominación y control sutil.
Para Fiol y Ramírez (1996) en base a dos ejes de reflexión en la gestión de
actividades públicas y no lucrativas tomadas de Hoftede (1980) y Ouchi (1978),