definen seis tipologías de control en base a cuatro parámetros: 1. Ambigüedad de
los objetivos, 2. Posibilidad de medir los resultados, 3. Relación causa-efecto entre
acciones y resultados y 4. Repetitividad de las actividades.
Fiol y Ramírez reflexionan en base a Hoftede en los siguientes puntos:
1. ¿Medir o no medir resultados? La propuesta de Hoftede se encuentra orientada
a una valoración cualitativa del fenómeno en cuestión, en lugar de la búsqueda
cuantificable de aspectos que por su naturaleza no son medibles.
2. El sistema de control de gestión y su operacionalización, y la práctica errónea
de la simplificación en control rutinario y experto.
3. El control político y de juicio como marco de apreciación de convergencia de
objetivos organizacionales, en función de los niveles de descentralización en
contraste con la integración y convergencia de conductas y aspiraciones de los
actores organizacionales. Finalmente mencionan que los controles de gestión
rutinario y experto requieren del control político y de juicio para poder apreciar
dicha integración.
“Podemos decir que el control de gestión consta de dos partes: el control por los
resultados –
a posteriori
- y el control por los comportamientos o por la identidad de
la empresa –
a priori-
, ligados uno a otro y complementarios”
(Fiol y
Ramírez,1996)