Página 87 - VIDA SIMBOLICA

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libidinal surge a partir de la fuerza manifiesta del instinto sexual, similar al hambre
en la necesidad de obtener alimento; la conducta de apego se presenta a partir de
la necesidad primaria de compañía y seguridad, necesidad reconocida por Bowlby
como apego. En el duelo, el vínculo afectivo se ha roto: es el momento, de
acuerdo con Freud, en que la libido, lentamente y con dolor, se desprende del
objeto perdido; para Bowlby es el instante en que la conducta de apego se activa y
se demanda intensamente a la figura de apego su protección, pues se estima por
experiencia, que la ausencia es momentánea.
El tercer elemento integrativo del duelo es la manifestación de dolor suscitada por
la pérdida. La manifestación del dolor es el talante dolido freudiano, las pautas de
conducta bowlbyanas presentes en las fases del duelo, y la exteriorización y
expansión de los sentimientos mediante las etapas del duelo küblerrossiano. El
talante dolido como categoría freudiana es la exteriorización del dolor frente a la
pérdida: desesperanza, desánimo, tristeza, interés nulo frente al mundo,
incapacidad de elegir un nuevo objeto libidinal, y renuencia al trabajo y a todo
aquello ajeno a la evocación del objeto libidinal perdido.
Bowlby, por su parte, articula pautas de conducta del deudo a partir de las fases
del duelo: en la fase de embotamiento de la sensibilidad se conglomeran la
sensación de aturdimiento, la incapacidad de aceptar la realidad, el uso de
expresiones como
no podía aceptarlo, no podía creerlo
y
no parecía real
, y la
susceptibilidad a presentar episodios de emoción intensa –ataques de pánico o