Página 88 - VIDA SIMBOLICA

Versión de HTML Básico

estallido de enojo o alegría–; durante la segunda fase –de anhelo y búsqueda de
la figura de apego– se congrega el anhelo intenso, los espasmos de congoja y
accesos de llanto, la inquietud, el insomnio, los pensamientos obsesivos
relacionados con la persona ausente, la tendencia a interpretar lo que ocurre en el
entorno como señales de que el ser amado ha regresado, ira y llanto; en la tercera
fase –desesperanza y desorganización– se exhiben la depresión y la apatía; y
dentro de la cuarta fase –reorganización– se presenta la redefinición del sí-mismo,
la reconstrucción de modelos representacionales internos, la elaboración de
planes nuevos, el desempeño de papeles distintos, la adquisición de habilidades, y
la conservación de un sentido de la presencia de la persona ausente en las metas
y los valores forjados con ella, sin menoscabo de su recuerdo.
La manifestación de dolor que suscita la pérdida en la obra küblerrossiana se
presenta mediante la exteriorización y expansión de las emociones a través de las
fases integrativas del duelo: en la negación hay incredulidad, conmoción y estupor;
en la segunda fase –ira–se pregunta con enojo ¿por qué yo? ¿por qué no él o
ella?; en la fase de pacto se presenta el regateo y la promesa generalmente con
Dios; mientras que en la cuarta fase –la depresión– se exhibe la tristeza; y en la
quinta fase –la aceptación– se manifiesta la tranquilidad, una tranquilidad que no
implica felicidad y que se encuentra desprovista de sentimientos.