macro-estructura en el estudio de la organización –es decir, del contexto
organizacional–.
González Casanova (2005), por su parte, refiere que ninguna relación explica al
todo, ni siquiera en parte; empero, existen relaciones que tienen un mayor alcance
explicativo: la relación, así como los actores, que tienen una significativa y mayor
capacidad de redefinición o reestructuración sobre otras relaciones y otros
actores. Así, el contexto organizacional puede aprehenderse a partir de una red
que contenga personas e interacciones que redefinan y reestructuren
significativamente otras relaciones y otros actores. La capacidad de redefinir o
reestructurar, puede entenderse a partir de la identificación de los rituales de
interacción con los rituales de poder planteados por Collins. Así, las personas
pueden afectar a otras mediante los rituales de interacción –ante el estímulo
emocional transitorio devenido en estado emocional compartido– particularmente
mediante las relaciones formales establecidas en un contexto organizacional, pues
dichas relaciones: 1) son la oportunidad para que se presente la interacción y, en
su momento, el ritual; 2) están provistas de emoción; y 3) son reflejo del orden
social inter-organización. Los rituales de interacción pueden desarrollarse en
relaciones ajenas a las relaciones formales constituidas en un contexto
organizacional; empero, es factible que rituales de interacción se presenten en
relaciones formales con mayor facilidad, al tenerse que dar obligadamente la
interacción en las relaciones formales instauradas en un contexto organizacional.