de conducta bowlbyanas presentes en las fases del duelo y de la exteriorización y
expansión de los sentimientos küblerrossianos.
El duelo que suscita la pérdida del ser querido, a la luz de la teoría de rituales de
interacción planteada por Collins, también se exterioriza. Frente a la pérdida del
ser querido, es decir, del líder-energético, foco de atención asimilado como
símbolo de relación social –objeto sagrado durkheimiano–, las personas
integrantes de la red sienten una justa ira, una “ira colectiva dirigida contra un
hereje o un chivo expiatorio” (Collins, 2009, 175) que incentiva iniciar un
escarmiento violento contra aquel o aquellos que han atacado el símbolo que da
identidad grupal, a fin de restaurar el orden perdido. La justa ira –afín a los duelos
bowlbyano y küblerrossiano– se expresa mediante una alianza coercitiva
conformada por los integrantes de la red que se han sentido indignados por la
afrenta dirigida al objeto sagrado para perseguir y castigar al infractor: es la quema
de brujas, el acoso al enemigo que se ha atrevido a atacar el símbolo venerado.
Collins refiere que, además de la justa ira, el duelo que se presenta por la pérdida
del líder-energético –líder que es, a su vez, símbolo y objeto sagrado– provoca
miedo entre los integrantes de la red, un miedo a la opresión, a la exclusión social
y a sufrir algún daño, que se evidencia mediante el llanto.
El dolor psíquico se hace visible en el contexto organizacional a través de pautas
de conducta asimilables al duelo en eventos generalmente vinculados a dicho
contexto como el cambio referido por Castro González (2012) y Cuadrado i Salido