de igual manera, la acción pueden incluir al proceso cognitivo, un pensamiento
que precede y produce la acción.
Hablar de competencias laborales permite contextualizar a toda empresa bajo un
criterio de referencia, pues su misma definición proporciona los parámetros de
comparación al fungir como criterio específico o estándar para establecer si un
nivel de productividad dado por una organización determinada es exitoso o
pobremente efectuado. Así, las competencias laborales pueden ser categorizadas
de acuerdo a su impacto en el puesto específico que ejecuta el ocupante, o bien a
la trascendencia que tienen en un marco de referencia externo de la organización
y de sus resultados finales (Hernández y Ojeda, 2012).
Mencionan Hernández y Ojeda (2012) que un criterio de referencia no será
significativo a menos que represente un resultado esperado tangible, en función
de los obtenidos con su nivel de ejecución previo. Los criterios utilizados con
mayor frecuencia son los siguientes: a) desempeño superior, que se define,
estadísticamente, como una desviación estándar por encima del desempeño
promedio y que generalmente representa a una de cada diez personas que
realizan una tarea específica en una organización, y b) desempeño efectivo, que
es considerado como una actuación mínima aceptable para la realización de una
tarea en el puesto.
Por otra parte Bautista, Rincón y Camargo (2013) señalan que en consecuencia,
uno de los elementos que ha transformado la educación profesional es la