Mencionan Ortega y Reyes (2012) que la educación basada en competencias
(EBC), en las instituciones de Educación Superior, resolver problemas sociales,
mediante la formación de graduados que estén preparados para interactuar en un
contexto de manera dinámica y responsable; se espera que sus talentos, aunados
a la formación profesional, propicien cambios sociales que permitan combatir
extremos de pobreza, segregación, exclusión social, fragmentación de las
ciudades y disminución de enfermedades; todas condiciones que han ido
creciendo por la falta de decisiones adecuadas para mejorar la realidad donde se
vive. De igual manera señalan que “el desempeño distintivo de una disciplina son
las personas profesionales, reconocidas como seres biopsicosociales, con una
personalidad desarrollada entre lo cognitivo y lo afectivo, por lo cual es importante
comprender las cualidades de la personalidad para desempeñarse, las que se
expresan en la orientación hacia lo colectivo y hacia el trabajo”.
También Ortega y Reyes (2012) expresan que es un desafío para las instituciones
y su personal académico, construir programas enfocados a la disciplina, que
respondan al logro del perfil de egreso, a las necesidades sociales, laborales y
también a los intereses personales y socioculturales.
No se trata de llenar de conocimiento teóricos, técnicos y sociales a los
universitarios; se requiere desarrollar capacidades que vinculen lo personal y
social en un proceso transformador, para lo cual es importante analizar el cómo
Competencias Profesionales