conocimiento organizacional, porque en ellos mismos está implícito el aprendizaje
organizacional.
Esto demuestra que dentro de las dimensiones de las realidades organizacionales
están implícitas las expresiones de las acciones laborales, las acciones
artesanales y las mismas habilidades productivas como fuentes generadoras tanto
del proceso de aprendizaje, como del conocimiento organizacional.
Según Alvesson, la transmisión del conocimiento se mide con base en el bienestar
a largo plazo y está de acuerdo con Bartels (1968), quien sustenta que “los valores
empresariales serian esenciales para el bienestar a largo plazo de la sociedad”. Él
tiene en cuenta que el conocimiento al tener una amplia diversidad de categorías y
posiciones conceptuales, ésta tiene que considerarse como un sistema de
categorías en que unos son más aptos que otros; por lo que, la transferencia es
intransferible a la cultura y al desarrollo mismo de la organización.
Dentro del marco teórico de Mats Alvesson es posible identificar algunas
diferencias entre aprendizaje y conocimiento tanto individual, como organizacional.