tanto las actividades, como las acciones productivas con base en un aprendizaje
diseñado con programas de capacitación y adiestramiento dentro de un marco
normativo, conllevan a que “la reflexión de experiencias y razonamientos
profundos de los hechos productivos sean impalpables con el propósito de reprimir
las capacidades intelectuales de los actores de la organización”. (Alvesson &
Spicer, 2012: 1)
Alvesson y Spicer es su propuesta de la estupidez funcional basa en la teoría de la
organización, plantean que eliminar la reflexión y el razonamiento en los actores
de la organización es un contradicción a la lógica de competitividad.
Es decir, a través de la teoría de la estupidez funcional es posible comprender que
las acciones y prácticas productivas de una organización tienen realidades sin
límites y, que las demarcaciones pretendidas por el mundo oficial (legal y
normativo) son una figura del pensamiento moderno.
Las connotaciones que se le da a la estupidez, consiste en emplear expresiones
que en apariencia circundan adjetivos calificativos de depreciación, con los cuales
se describen a un sujeto al calificarlo con cualidades que tienen un sentido
opuesto a la prosperidad.
(Schmidhuber de la Mora, 2004: 12) señala que “Al llamar bruto a un hombre o
una mujer, nos hace pensar que todo es posible en una inteligencia por lo pesada
y obtusa que sea. Estúpido viene de 'stupere', de donde se origina la palabra
estupor, del mismo modo que estupefacto. Así el estúpido es un hombre
estupefacto del entendimiento. En conclusión, el bruto, según los humanos, es