tener ese faro que guie nuestras acciones ya que si no lo hacemos se desarrollan
estrategias sin sentido ni coherencia que fue lo que vivió un equipo y la reflexión al
respecto es fundamental, y este tipo de alcances es difícil lograrlo en la docencia
clásica donde el protagonista es el docente, se deben transitar a estas nuevas
prácticas donde se le permita al estudiante tomar el poder del aprendizaje, ahora
el papel del docente en este tipo de actividades es de acompañamiento donde es
fundamental conducir al alumno a la autogestión y a la independencia.
Como observamos y todo buen administrador pudo observar que podríamos
detenernos en un sin fin de temas que puede explotarse del simulador como, el
análisis FODA, la mercadotecnia, la argumentación que desarrollan para explicar
su actuación, la transformación en el uso del vocabulario que utilizan para
justificarse el verse en la necesidad de rendir cuentas.
Como la educación demanda nuevos espacios de actuación al que tiene que
mudar y la institución puede o no albergar estos espacio; Morales (2015; 49-50)
nos lo muestra
“La integración y apropiación institucional de las TIC en la
universidad deben considerarse complejos procesos que
impactan profundamente; no confundirlos con una gestión de
cambio tecnológico ajena a la función sustantiva de la
universidad. En este sentido, cabe señalar que ya en los años
noventa, con el inicio de Internet, Bates (1993) identificó algunos
de los factores que motivaron la incorporación de las tic en las
universidades: potencial pedagógico, facilidad de manejo por
parte de profesores y alumnos, la creciente presión social para la
incorporación de dichas tecnologías, la superación de las
limitaciones espacio-temporales de la docencia presencial y las
nuevas oportunidades que proporciona un espacio universitario
global.”