A principios del presente siglo, se enfatiza la aparición de estudios y conceptos
específicos que aluden a los componentes del conocimiento en las
organizaciones, Shein y Argyris (2001), fundan la
Society for Organizational
Learning (SOL),
o sociedad para el aprendizaje organizacional donde proponen
tres acciones básicas a fin de promover el aprendizaje en las organizaciones:
Transmisión de ideas en lenguaje administrativo;
Prevención de generar seguridad emocional para los trabajadores; y
Aseguramiento de la educación y entrenamiento como elementos de la
cultura organizacional.
Todas las Organizaciones Inteligentes crean y aplican conocimiento, de su entorno
adquieren información que combina con sus experiencias, valores y lineamientos.
Sin conocimiento (Davenport y Prusak, 2001), una organización sin conocimiento
simplemente será poco capaz de auto gestionarse.
Ornelas (2005), afirma que para lograr las buenas prácticas de aprendizaje entre
los equipos de trabajo, la organización requerirá de un liderazgo legítimo y eficaz
que promueva la participación de todos los involucrados tanto en su interior como
hacia el exterior, logrando consolidar el trance del conocimiento táctico – individual
al conocimiento explicito – colectivo, y que la capacidad de aprendizaje (Brontis,
2000), será determinada por cuatro variables básicas: las fuentes, los niveles de
aprendizaje, la cultura y las condiciones de aprendizaje, mismas que son
identificadas en dos dimensiones: