subconsciente colectivo, la cultura profunda, la cosmología de esa nación, género,
clase, etc. y el comportamiento está condicionado por pautas adquiridas en
situaciones de conflicto. (Galtung, 1989: 4).
Galtung divide la realidad en pequeñas proporciones frente al Holístico, que
enfoca la totalidad; el deductivo frente al dialéctico, libre de contradicciones o no.
La realidad es holística y contradictoria, antagónica. El autor, propone dos mundos
occidentales, uno duro y uno blando.
El occidente duro se caracteriza por un mundo dividido maquiavélicamente, o es
bueno o es malo. El occidente duro establece que es uno u otro, pero no pueden
coexistir. En este mundo binario es donde se produce la violencia interpersonal,
“piensas como yo o eres mi enemigo” “el que no esté de acuerdo conmigo está
contra mí”, como en el caso de la UACM, durante el conflicto del que hemos
hablado antes, quien no compartiera las ideas de uno de los dos grupos
antagónicos, era su enemigo y por lo tanto se le calificaba peyorativamente de
“orozquista” o de “parista”.
Al finalizar el paro, las clases se “normalizan”, sin embargo la violencia ideológica,
simbólica y directa permea en todos los espacios universitarios. Un ejemplo de ello
es:
En los salones se dividían en paristas y no paristas. Un día una chica entró en el
salón de clases, ahí todos son paristas, ella no era parista y sintió la presión por
las miradas, los murmullos.No volvió a clase. (Estudiante Femenina-3).
Otro caso, es el de una profesora “parista” que le dijo a una alumna “tú no
apoyaste el paro, tú y yo vamos a tener problemas” (Estudiante Femenina-3).