Desde un punto de vista organizacional, las universidades como entes
organizacionales, deben ser promotoras de cambio. Para González (2000) “las
organizaciones, como elementos dinámicos del entorno, se caracterizan por
buscar la innovación constante, por ser ésta el motor principal de su existencia. El
cambio y la adaptación al entorno se convierten en actividades prioritarias sin las
cuales la organización no estará en condiciones de lograr ninguno de los objetivos
que se haya propuesto”. Este es un referente importante que exhorta a que las
universidades estén en constante innovación en sus sistemas de educación y no
asuman posturas conservadoras. Deben ser conscientes que las generaciones
estudiantiles como los milenio, cada vez más demandan en los modelos
educativos diferentes estilos en sus formas de aprender y hay que estar
preparados para ello. Habrá organizaciones educativas que busquen el cambio y
otras que por sentir lesionados sus intereses se opongan; sin embargo los jóvenes
generación milenio son creativos y hay que salirse de modelos educativos
tradicionales, hay que saber adaptar procesos de enseñanza aprendizaje, sean
novedosos, flexibles, donde se estimule la creatividad y esta actividad de pauta a
una actitud positiva.
Finalmente un aspecto relevante en el que se apoya esta investigación, tiene que
ver con el concepto de Karl Weick de Organizaciones Flojamente Acopladas. El
análisis de las conductas relativas al aprendizaje de la generación milenio se
relaciona estrechamente con los procesos de flojos acoplamientos que se dan en
las organizaciones de educación, tal como lo describe Weick. Dentro de las