niveles de educación más altos que las generaciones mayores. El porcentaje de
personas de 25 a 34 años de edad con un certificado de educación media superior
es de 44%, mientras que en educación superior es de 23% (SEP., 2014). Lo que
demuestra una diferencia significativa en cuanto a la obtención del certificado
correspondiente en ambos grupos de estudiantes, y de acuerdo con la OCDE
(1998, 2013) éste indicador de fracaso escolar tiene repercusiones sociales y
laborales en la edad adulta, pues no se logra una educación adecuada.
Siguiendo con el contexto mexicano, los jóvenes de 15 a 29 años pasarán en
promedio 6.4 años en actividades laborales y 5.3 años en educación y formación,
un año más en el trabajo que el promedio de la OCDE (5.4 años) y dos años
menos en educación (el promedio de la OCDE es de 7.3 años). Por lo tanto, existe
un riesgo de que estos se desvinculen tanto de la educación como del mercado
laboral. Relacionado con lo anterior, 65% de la población de este rango de edad
no participó en la educación en 2012, y el 22% no trabajan ni estaban inscritos en
algún tipo de educación o formación. Con base en las tendencias actuales, se
estima que estos jóvenes pasarán 3.3 años sin estar empleados ni en educación o
formación (OCDE, 2014).
Como consecuencia, la proporción de mexicanos que no estudian ni trabajan tiene
repercusiones considerables en la disponibilidad y calidad de capital humano del
país. La mayoría de los mexicanos tiene un nivel educativo bajo (63% poseen un
nivel de estudios por debajo de la educación media superior); la proporción de
adultos que no ha alcanzado la educación media superior es una de las menores