en los países de la OCDE y se encuentra por debajo del promedio de este
organismo internacional que es del 75% (OCDE, 2014).
En cuanto a la deserción, los principales motivos están relacionados con la falta de
dinero para cubrir las necesidades básicas de útiles escolares, pasajes e
inscripción, además, los jóvenes consideran que trabajar es más importante que
estudiar, tienen problemas para entender a sus maestros, les disgusta estudiar,
por lo tanto, reprueban materias y deciden dejar de lado sus estudios (SEP, 2012).
Lo cual coincide con la perspectiva global del fracaso escolar, atribuido a la
interacción de variables institucionales, sociales e individuales dando como
resultado la interrupción de los estudios en primer momento o la deserción
definitiva del sistema escolar.
De acuerdo con lo anterior, el éxito o fracaso de los estudiantes es un proceso
complejo que se manifiesta en las dimensiones individual, familiar, social y cultural
las cuales se afectan mutuamente. La comprensión del fracaso escolar es una
tarea ardua, pues en él influyen diversos factores que inciden en el desempeño de
los estudiantes. Según Román (2013) el análisis del fracaso escolar se caracteriza
por dos orientaciones teóricas diferentes que buscan identificar y comprender el
origen y la dinámica de los factores asociados que terminan con la desvinculación
definitiva del sistema educativo.
En relación a la primera teoría, se considera que el fracaso escolar mantiene una
relación estrecha con la estructura social, económica y política que limita el
desempeño escolar. Condiciones sociales como la pobreza, marginalidad,
inestabilidad económica, empleo a edad temprana, ciertos tipos de estructura y