solucionar fenómenos de índole organizacional, mediante el uso de herramientas
que estaban marcadas por un paradigma estructural-funcionalista.
Los primeros aportes de racionalización, se debieron a las nuevas formas de
organización con respecto al trabajo, debido al desarrollo industrial de la época
iniciando con la administración científica y concluyendo con las aportaciones de la
corriente de las nuevas relaciones humanas.
La manera en cómo se estudia la organización ya sea retomando las diversas
corrientes de la teoría de la organización o de los estudios organizacionales,
resultan un complemento para ahondar en el complejo mundo de las
organizaciones. Por tal motivo, estudiar a las universidades desde una perspectiva
organizacional, conlleva a discutir un nivel de análisis amplio. Desde hace algún
tiempo, la manera en que se ha estudiado a la universidad está permeada por
contingencias históricas, que marcan el rumbo de sus saberes. Los cambios que ha
sufrido a través del tiempo en las relaciones básicas han permitido la emergencia
de problemas, contingencias y nuevas exigencias que sellan las andanzas de los
modos de ordenamiento y estudio de la universidad, (Ibarra, 2003).
Unos de los trabajos más relevantes sobre el estudio de la educación superior
desde la perspectiva organizacional es el desarrollado por Burton Clark, quien
analiza la manera en que se ha abordado el estudio de los sistemas de educación
superior después de 1960, ya que inicialmente las perspectivas multidisciplinares
como respuesta al desarrollo de la economía, la vida política y los fenómenos como
las clases sociales, eran limitados y los rectores y profesores pertenecientes a los
sistemas de educación superior se mantenían al margen.