La relevancia de la gestión pública
La forma de conducción del ámbito público se ha trasformado al paso del tiempo,
las organizaciones públicas con pretensiones nunca alcanzadas del todo, tienen la
importante misión de transformarse bajo criterios de eficiencia y responsabilidad
frente a una sociedad que cada día se vuelve más compleja y plural (Arellano,
2004).
Las organizaciones públicas al igual que cualquier otra organización están
representadas por un conjunto de humanos que crean y estructuran
intencionalmente la idea de perseguir ciertos fines, pero que a su vez están
compuestos por grupos e individuos que buscan objetivos ambiguos y específicos
en estructuras móviles y heterogéneas que permiten la ampliación del espacio de
libertad de los actores y la capacidad de interpretar y transformar las reglas y
símbolos en su propio contexto y sus redes interorganizacionales particulares
(Arellano, 2004:13).
En la década de los 70 del siglo XX, se comienza una serie de transformaciones en
cuanto a la gestión pública, la preocupación por las ineficacias detectadas en la
ejecución de los programas públicos y algunos errores de la intervención del
Estado en la economía, asociados a la burocracia, la competencia política o
derivados de la propia naturaleza de los bienes públicos y finalmente la pérdida de
credibilidad del sector público como gestor del bienestar ciudadano, vienen
acompañados de una serie de manifestaciones que exigen y obligan a que las
instituciones públicas actúen aplicando principios de economía, eficiencia y eficacia
(García, 2007).