fracaso o éxito escolar están condicionados por las disparidades en la estructura
de clases sociales (Bourdieu y Passeron, 1970; Baudelot y Establet, 1975; Bowles
y Gintis 1981; Carnoy, 1988; Eggleston, 1980; Brunet y Morell, 1998; Lambert
et
al.
2004; Lehmann, 2007). Desde esta perspectiva, el abandono y el fracaso
escolar siempre serán mayores en el seno de las clases desposeídas.
Las
teorías psicológicas
se enfocan en las características académicas y
actitudinales que distinguen a los alumnos que persisten de los que abandonan los
estudios. Desde este enfoque se responsabiliza al sujeto de abandonar la escuela,
por lo que se intentan descubrir en el individuo las causas subyacentes del
abandono escolar (Horstmanshof y Zimitat, 2003; Cabrera et al., 2006; Díaz,
2008). Quienes apoyan estas teorías están de acuerdo en que el éxito o el
fracasodependen básicamente de la voluntad y las cualidades de los individuos.
Por otra parte, las
teorías organizacionales
se enfocan en la influencia que ejercen
los atributos y características de la institución universitaria en el padecimiento o en
las soluciones del problema. Abordan la gestión institucional, la estructura
orgánica, el tamaño de la institución, los servicios a los estudiantes, la
normatividad, el modelo educativo y los recursos institucionales (Aldosary y Bala,
1999; Ugolini, 2000; Legorreta, 2001; Romo y Fresán, 2001; Thomas, 2010).
Por último, los
enfoques adaptativos o interaccionales
incorporan ingredientes
psicológicos y organizacionales y ven el abandono escolar como una
consecuencia de la interacción entre el estudiante en su carácter individual y la
universidad como organización. El centro de esta teoría es el sentido que el
estudiante otorga a sus relaciones con las dimensiones formal (académica) e