dan paso al estudio de las relaciones entre el individuo – sociedad, una sociedad
formada por instituciones y organizaciones que dan pautas de comportamiento a
los individuos que las conforman.
Tomando los antecedentes de la teoría de Mead, Goffman (1959) desarrolla su
propia propuesta para explicar las interacciones sociales como “representaciones
teatrales”, en la que enfatiza tres puntos importantes: el “medio”, la “máscara” y el
“rol” que desempeñan cada uno de los actores. Goffman (1959), busca explicar
no solo las formas en las que se estructuran y sostienen los encuentros cara a
cara, sino la manera en la que éstos producen y reproducen aquello que denominó
orden interaccional, busca entender cómo los grupos sociales forman una vida
propia, que desde su punto de vista, se vuelve “significativa, razonable y normal”
(Goffman, 1959), un mundo determinado por construcciones colectivas, que los
integrantes de una comunidad reconocen y revitalizan en su actuar diario.
En el trabajo de Goffman (1959) se identifican puntos de coincidencia con el
funcionalismo, los cuales se resumen en los siguientes tres puntos: a) el
reconocimiento de las estructuras sociales y su traducción en normas y valores,
los cuales son interiorizados por los individuos, aunque Goffman no busca
explicarlas, sino comprender la influencia en los encuentros cara a cara a través
de las reglas de trasformación; b) el énfasis por identificar formas sociales con las
que se realizan los intereses humanos, es decir, los modelos que permiten
explicar y dar sentido a los comportamientos interaccionales de carácter repetitivo;