Página 308 - EDUCACIÓN Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL

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condición humana de educabilidad, se hace y desarrolla como persona; lo
importante al aprender es reconocer que toda acción educativa está
regulada y mediada por una estructura axiológica que es al mismo tiempo
medio y finalidad; la educación es un proceso continuo y permanente de
complejización del individuo y de la sociedad; la educación tiene una doble
función: preservadora y transformadora de la cultura, a partir de unas
prácticas, conscientes o inconscientes, de interacción y diálogo
intergeneracional e intercultural. El individuo, expuesto natural y
socialmente al influjo de distintas prácticas educativas, avanza hacia
mayores niveles de autonomía que le permite desenvolverse con
responsabilidad y singularidad en un mundo signado por intereses
homogenizadores; cada sujeto tiene la tendencia natural a reproducir sus
propios patrones de crianza y de socialización que se espera impacten en
igual medida o al menos de manera análoga a las nuevas generaciones; la
educación debe conjugar el aprendizaje no solo desde la aproximación a
estructuras teóricas de carácter declarativo, sino también y de manera
fundamental, desde la interacción con otros sujetos que han estado
expuestos a la cultura teórica, axiológica y social recuperadas y decantada
en las ciencias y en la tradición cultural; en la vida cotidiana un sujeto que
aprende está inmerso en una red de sentidos y significados, de
cosmovisiones éticas y paradigmas científicos que al tiempo que obligan a
dicho sujeto a abrirse a nuevas opciones y propuestas conceptuales y
éticas, también le exigen asumir posiciones fundamentadas y
argumentadas que, a partir del discernimiento, lo consoliden en el ejercicio
de su autonomía; lo más importante que se debe aprender es a vivir juntos,
con una centralidad en los núcleos familiares, que aunque diversos y
plurales, son el mayor soporte afectivo para la existencia humana…
De alguna manera, sin ser exhaustivos, se puede plantear como hipótesis
preliminar que los testimonios iniciales, atribuidos a nuestros padres, están
referidos a los mismos asuntos que estos últimos argumentos que se retoman de
los diálogos entre profesionales de las Ciencias de la Educación. La gran
diferencia, más allá del cambio en los códigos lingüísticos, radica en que mientras
los primeros son ante todo de naturaleza empírica y práctica, expresados con
codigosdoxáticos (cotidianos y coloquiales); los segundos son de naturaleza
epistémica y teórica; se podría afirmar que estos últimos son meta-relatos sobre
un fenómeno vital y social como es la educación, expresados con códigos
académicos.