…la educación debe tender a desarrollar la naturaleza humana para que
pueda alcanzar su destino y que cada generación, provista de los
conocimientos de las anteriores, puede realizar una educación que
desenvuelva de un modo proporcional y conforme a un fin, todas las
disposiciones naturales del hombre, y conducir así toda la especie humana
a su destino.
En el mismo sentido, Kant afirmó que:
El hombre necesita humanizarse, la educación contribuye a la
humanización del hombre”. <Humanización> en Kant no es lo mismo que
<hominización>. Esto último es algo biológico, y el hombre, para ser lo que
biológicamente es, no necesita ayuda ajena. <Humanización> sí que tiene,
en cambio, un sentido moral. Para llegar a comportarse de una manera
verdaderamente humana, es decir, que no desmienta la verdadera realidad
del hombre – lo cual es claro que puede ocurrir- el hombre sí que necesita
ayuda; necesita aprender a hacerlo bien como hombre, y eso tiene un
sentido moral(Barrio, 1998, p. 113).
Posiblemente el sociólogo francés Émile Durkheim fue el primero que desarrolló
de una forma sistemática la idea de que la educación es una institución social, que
aparece estrechamente vinculada con el resto de las actividades sociales y que
por tanto, no tiene un fin en sí único y permanente sino que ese fin cambia con el
tipo de sociedad, e incluso con la clase o el grupo social al que pertenece el
educando. (Delval, 1996, p.2). Según Durkheim:
La educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre las
que todavía no están maduras para la vida social. Tiene por objeto suscitar
y desarrollar en el niño –aprendiz- cierto número de estados físicos,
intelectuales y morales, que exigen de él la sociedad política en su
conjunto y el medio especial al que está particularmente destinado. 1911,
p.70).
Y agrega
“…La educación consiste en una socialización metódica de la
generación joven.
”. (p.71).Entendida en el sentido amplio, educación es en gran
medida lo mismo que la socialización, es decir, la interiorización de las conductas,
actitudes y valores necesarios para participar en la vida social. (Delval, 1996, p.3).