humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social
”
(1996, p.13).
La educación ha de considerarse como un proceso permanente de
enriquecimiento de los conocimientos, de la capacidad técnica, pero también, y
quizás sobre todo, como una estructuración privilegiada de la persona en sus
dimensiones ética y estética y de las relaciones entre individuos, entre grupos y
entre naciones.“
La educación tiene la misión de permitir a todos sin excepción
hacer fructificar todos sus talentos y todas sus capacidades de creación, lo que
implica que cada uno pueda responsabilizarse de sí mismo y realizar su proyecto
personal
”. (Dellors, 1996, p. 18).
Estos planteamientos iniciales sobre la naturaleza de la educación sirven como
punto de partida para hacer un breve recuento histórico sobre el desarrollo mismo
de las concepciones sobre la educación:
En las sociedades llamadas –primitivas-, la educación la ejercen en mayor
o menor grado todos los adultos de la comunidad.En esas sociedades la
educación es, como en todas, una institución social, aunque no existan
instancias específicas para realizarla, sino que es toda la sociedad la que
desempeña la labor educativa
.(Delval: 1996, p.11).
En todas las sociedades antiguas la educación se daba por contacto natural de
los niños y jóvenes con lo adultos, reservándose la educación especializada a
expertos. En Grecia surge una distinción institucionalizada de la educación: la
primera educación era en la casa, pero luego se asistía a la escuela. Se
diferenciaba claramente entre la formación moral del carácter y en los valores, que
estaba a cargo del <
pedagogo
>, y la enseñanza de conocimientos que era
realizada por el <
maestro
>. (Marrou: 1954, p.178. Citado por Delval, 1996). Esta