humaniza al hombre”. (Delval: 1996, p.18).La Revolución Francesa, inspirada en
los ideales de la Ilustración, se planteó seriamente una generalización de la
educación como <derecho> de todos.Sin embargo, a pesar de los intereses
filantrópicos y humanistas de la Revolución Francesa, las tensiones entre las
clases dominante y las menos favorecidas vinieron a acentuar, bajo apariencias
de igualdad, que “
el sistema escolar es un instrumento al servicio de la
discriminación social
”.(Delval: 1996, p.25)
Hacia la mitad del siglo XIX se empieza a generalizar en los países más
adelantados la tendencia a proporcionar educación a todos los individuos, por lo
menos la educación elemental: enseñar a leer, escribir y las primeras nociones
matemáticas junto a instrucción religiosa, enseñanzas de tipo moral, así como
historia, con marcado sentido de amor patrio. (Delval: 1996).
Como lo expresa Delval (1996), a finales del siglo XIX predominan dos tendencias
en la orientación de la educación secundaria: la que se inclina por una formación
clásica, humanística, en la que ocupan un papel importante el latín, el griego y el
estudio de la cultura clásica y la educación científico-técnica que da más peso a
las ciencias de la naturaleza.
En 1889 en Inglaterra surgen, en oposición al modelo educativo imperante,
las “Escuelas Nuevas”, la primera de ellas creada por el escocés Cecil
Reddie, cuya idea central era que <la escuela no debía estar separada de
la vida sino que tenía que poner en contacto al niño con la naturaleza y con
la realidad. La escuela tenía que ser un mundo real en el que la teoría y la
práctica estuvieran unidas, como sucede en la vida. Esta escuela fue el
origen del movimiento de las Escuelas Nuevas. (Delval: 1996, p.27)
Por el carácter dinámico de la sociedad y la correlación de la educación con ésta,
se podría afirmar que la educación se ha mantenido siempre en crisis, dada su