búsqueda de sentido y la necesidad de promover y proponer sistemas educativos
que respondan a las necesidades sociales y que se anticipen también a los
requerimientos sociales.
La educación del siglo XX se movió en múltiples tensiones como la prevalencia de
las humanidades o las ciencias naturales, la primacía del docente o del estudiante
en el proceso educativo, las múltiples teorías de desarrollo del individuo como
fuente para reorientar la educación, la incorporación de la ciencia y la tecnología,
la formación integral y para la ciudadanía, la educación ecológica y política, etc.
En palabras del filósofo inglés A.N. Whitehead la educación del siglo XX podría
denominarse la de las <ideas inertes> la cual describe como “
ideas que la mente
se limita a recibir, pero que no utiliza, verifica o transforma en nuevas
combinaciones
” (1912, p.16). En este sentido:
“…los chicos reciben los
conocimientos escolares como verdades reveladas y absolutas que hay que
incorporar pasivamente pero que no necesitan ser elaboradas ni aplicadas, o
contrastadas con la realidad
”. (Delval: 1996, p.30).
Naturaleza de la educación: un concepto emergente.
Con base en los planteamientos previos y a partir de un ejercicio de reflexión
sobre la naturaleza de la educación se propone a continuación un concepto
emergente sobre educación:
La educación es un proceso de carácter histórico, contextualizado,
cultural, personal, social, transformador, complejo y sistémico que
se funda y desenvuelve a partir de la capacidad y posibilidad
inmanente del ser humano de desplegar todas sus potencialidades
y capacidades y de la sociedad de estar en permanente cambio y