formar, o deformar, bárbaros de la vida en colectivo; por esto se plantea que la
educación ofrece una doble ruta de salida que puede inhibir o potenciar el
desarrollo personal. En consecuencia la educación también puede ser un medio
para liberar o subyugar la sociedad.
…desde determinantes que superan su propio ámbito como sistema
autorreferente…
la educación como sistema tiene su propia identidad y teleología
y unos límites que la configuran y demarcan en relación con otros sistemas
sociales; no obstante, el propio carácter sistémico de la sociedad determina la
interpenetración de la educación por parte de otros sistemas como el político, el
cultural, el religioso…que tienen una profunda repercusión sobre la concepción y
desarrollo de la educación. Por esto transformar lo educativo en función de la
calidad de vida de los individuos y de la sociedad, exige en su conjunto
intervenciones transformadoras en los demás sectores sociales; aclarando que
en esta dinámica de cambio la educación puede ser generadora o receptora de
las iniciativas de cambio: en el primero de los casos la educación fortalece su
identidad sistémica, mientras que en el segundo la educación termina desdibujada
como sistema autónomo y subordinada a principios, reguladores y finalidades de
otros sistemas.
…que desde un fin ético y moral se orienta a generar condiciones y
posibilidades de felicidad humana y progreso social…
finalmente la tarea de la
educación es contribuir a la personalización del individuo y a la humanización de
la sociedad; en tal sentido la educación encierra en si misma un valor ético de la
más alta importancia para el desarrollo de los seres humanos y la supervivencia